Montoro - El pueblo y su historia

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Historia - Cultura y patrimonio - Dónde descansar - Dónde comer

Entre el valle del Guadalquivir y la campiña, y a los pies de Sierra Morena, Montoro es una ciudad de contrastes, de orígenes que se remontan a la prehistoria y un presente que se incorpora a la modernidad.

Los primeros asentamientos prehistóricos en el municipio datan del Paleolítico Medio y en el Bronce Final se constata la existencia de un núcleo ibérico. Fenicios, griegos y cartaginenses estuvieron en la antigua Epora (Montoro), pero son los romanos quienes le darán mayor esplendor.

Tras la Segunda Guerra Púnica, Roma otorga a Epora la condición de “civitas” de la Bética junto con Gades, mostrando así la importancia de este núcleo ubicado junto a la Vía Augusta.

Montoro es un balcón blanco sobre el Guadalquivir, adornado por el rojizo que imprime la llamada piedra molinaza de sus edificios más notables y cúspide del olivar que lo rodea, habitado por expertos artesanos del cuero, maestros herreros, y apicultores. Mención aparte merece su Semana Santa declarada de Interés Turístico Nacional a la que se ha dedicado un museo en la Iglesia de Santiago.

En su casco urbano sorprenden bellos torreones de molinaza entre balcones barrocos repletos de vistosas flores. La Plaza de España es núcleo vital de Montoro, presidido por la Casa Consistorial, antiguo palacio ducal de la Casa de Alba. Entre sus edificios más emblemáticos se sitúan la Iglesia de Santa María de la Mota que alberga el Museo Arqueológico, la Parroquia de San Bartolomé, con torre y portada plateresca, las Iglesias de San Sebastián y de Santiago y Ntra. Sra. Del Carmen y el Hospital de Jesús Nazareno de estilo barroco, así como la Fuente central que se colocó para conmemorar la llegada de aguas potables procedente de la Onza, datada en torno a 1893.

El encanto especial de su casco urbano, junto con el excelente grado de conservación de su arquitectura popular le mereció la declaración de Conjunto Histórico en 1969.

Montoro es un destino listo para satisfacer el estómago y proporcionar descanso al turista, que podrá completar su visita deleitándose en sus alrededores por senderos que discurren entre los vestigios de vías romanas de la antigua Epora. El turista goloso podrá probar  la miel de las colmenas serranas y los afamados mazapanes de Montoro cuando se acerque la Navidad, disfrutando durante todo el año de las excelencias de su aceite de oliva con denominación de origen propia.

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