Cazalla de la Sierra - El pueblo y su historia

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Historia - Cultura y patrimonio - Tradiciones - Dónde descansar - Dónde comer


Cazalla de la sierra está ubicada en el Parque Natural Sierra Norte de Sevilla, residencia de numerosas especies en peligro de extinción, y surcado por una significativa red de senderos. Además de esta importante riqueza natural, este municipio ha sabido conservar inalterados sus principales elementos urbanos de carácter patrimonial y fue por ello declarada Conjunto Histórico en 2002.

Los restos arqueológicos hallados en las Cuevas de Santiago indican que Cazalla estuvo habitada desde el neolítico. En época romana recibió el nombre de Castellum y se convirtió en paso obligado en la Ruta de la Plata. Con la dominación islámica se constituye como núcleo urbano y se la pasa a denominar Castalla. Se configura entonces como una gran fortaleza almohade.

Pero la población alcanza su esplendor en los siglos XVI y XVII de la mano de la explotación económica de sus viñedos, convirtiéndose en uno de los principales exportadores de este producto al Nuevo Mundo. La fama alcanzada por sus vinos quedó reflejada en las obras de Cervantes o Lope de Vega.

Su importancia propició que en 1730 fuera residencia veraniega del rey Felipe V y su corte, proclamándose Villa Real.

Esta época de bonanza quedó marcada en su recinto urbano que aún conserva un numeroso conjunto de viviendas de interés artístico de los S. XVI al XVIII junto a edificios monumentales como la imponente Iglesia de Nuestra Señora de la Consolación, la sede del Ayuntamiento o la Iglesia de Nuestra Sra. del Carmen. El Convento Madre de Dios, construido en el siglo XV, se muestra un buen ejemplo de claustro renacentista y en la Iglesia de San Benito encontramos la huella del gótico mudéjar.

En los alrededores, el antiguo monasterio de la Cartuja de la Inmaculada Concepción, declarada Monumento Nacional, aparece como ejemplo singular de los monumentales conjuntos arquitectónicos en los que desarrolló la vida la orden de Los Cartujos.

El buen comer y beber es parte fundamental del acervo cultural de Cazalla de la Sierra, que dispone de múltiples establecimientos donde poder degustar exquisitos manjares y bebidas, como los anises y aguardientes de la localidad, estrella indiscutible de su gastronomía. En el S.XVII el aguardiente empieza a desbancar de su protagonismo al vino y comienzan a surgir pequeñas industrias que alcanzarán gran renombre y, en algunos casos se han mantenido hasta nuestros días.

En cuanto al alojamiento existe una amplia variedad de establecimientos hoteleros y alojamientos rurales que se adaptan a las peculiaridades de todos los viajeros.

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